Por más clima tropical, por más sol que salga, desde hace unos meses para acá en Costa Rica estamos viviendo en la penumbra. Una preocupante sombra cubre todo el territorio nacional de frontera a frontera, de mar a mar. Es la incertidumbre por el futuro, es la oscura preocupación por lo que va a pasar en los próximos años… es que cuando se pierde la ilusión y el cielo es cubierto por la desesperanza.
Hace un tiempo la gente más y menos acomodada amanecía con ilusión, con deseos de vivir, con ganas de luchar porque creía en mejores días para sus hijos y nietos. Hace unos años los acomodados eran los cafetaleros que contrataban a la gente para que cogiera el café y los trataba bien porque sabía que necesitaba de esa mano de obra para poder recoger la cosecha. Y la gente, sin darse cuenta que era necesaria, hasta le daba gracias al patrón por darle trabajo… así era la vida en Costa Rica. Igual ocurría con la caña y con los frijoles, el banano y el maíz. Pero aparece la avaricia, las ganas de parecerse a los países más ricos, la ignorancia de creer que imitando a otros se sube de categoría, las ansias de poder. Muchos jóvenes cayeron en la trampa y empezaron a estudiar economía pero en otros países, economía de conquista, economía de estrategia, economía del consumo, economía de la explotación. Y aprendieron a pensar como piensan los países ricos y colonizadores porque les pagaban altos salarios y creyeron que todos los costarricenses podrían ser como ellos, ricos y famosos. Se creyeron aquello de que el que no hace plata es porque es vago y el que no es rico es porque no trabaja.
Se vendieron a las políticas extranjeras, al fondo monetario y al mercado mundial. Alzaron la bandera de los PAES programas de ajuste estructural y dijeron que era la pomada canaria, que con estos ajustes Costa Rica despegaría hacia el desarrollo. Quitaron a los asistentes de salud rural, aquellos sacrificados hombres y mujeres que llegaban hasta la última casa, en moto, a caballo, en panga… esos héroes y heroínas que elevaron la salud a los más altos niveles nunca antes alcanzados. Pero había que disminuir el estado, había que quitar empleos y propusieron la movilidad laboral. Los provocaron, les dijeron que le daban tanta plata y dejaban el trabajo… se fue con todo el país en materia de salud.
Los PAES funcionaron, redujeron el estado, crearon estímulos a la exportación pero solo un pequeño grupo se enriqueció, los beneficios nunca llegaron a la gente y prueba de ello es el más de un millón de personas que viven en la extrema pobreza.
Hoy una buena cantidad de personas piensan si tener hijos es una decisión inteligente porque a como van las cosas el único futuro para ellos es lograr un puesto y entregar las fuerzas de por vida a una fábrica o transnacional.
Hoy hay incertidumbre y confusión. El presidente premio Nobel de la Paz se rodea de guardaespaldas que se parecen mucho a los militares represivos. La policía que protege al presidente impide a un diputado contrario al TLC ingresar a un acto público, la policía golpea y reprime a gente que piensa distinto.
Sobre nuestro país se cierne una nube de incertidumbre y confusión. ¿Estamos perdiendo nuestra querida Costa Rica? ¿Somos capaces de luchar por el país que soñamos? ¿Seremos capaces de participar en la construcción de la patria soñada o nos quedaremos sentados esperando que otros decidan por nosotros?
sábado, 8 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario